Progresistas, talante y sonrisas

La noticia mereció un editorial en El País. Se presentó primero como la justificada persecución y muerte de un terrorista o al menos sospechoso de serlo. Luego mutó en un “error”, comprensible en autoridades deseosas de cumplir con su función, bla bla bla. Después de un mes ha quedado en evidencia

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