Benedicto, un forro¹

Leo en Reuters y en el diario Público una noticia de hace unos días que detalla la última travesura de Ioseph Alois Ratzinger, aka el Papa. En ella se cuenta que el amigo alemán sostuvo en su llegada al continente africano que

el avance del sida «no se superará con la distribución de preservativos»

y que el camino a seguir es

«humanizar la sexualidad con nuevos modos de comportamientos» y la «renovación espiritual y humana del sentido de la sexualidad»

Por supuesto lo de Benedicto no supone novedad alguna, puesto que un antecesor ilustre, el amigo polaco, sostuvo en su momento que

el uso de anticonceptivos suponía una «blasfemia contra Dios»

Lo interesante de estas declaraciones, actuales y pasadas, es que se dan en un contexto de crecimiento vertiginoso de seropositivos en el continente en el cual posó los pies su santidad: 22,5 millones, sobre un total mundial de 33,2 millones.

Otros números muestran por ejemplo que

el 5% de la población del África negra de entre 15 y 49 años de edad estaba infectada en 2007 con el virus del VIH, mientras que la media mundial de contagios no llega al 1%.

Y que

[…] durante 2007 se produjeron 1,7 millones de nuevas infecciones.

Y por esas cosas de la memoria selectiva comienzo a recordar una discusión que mantuve con la condesa en el discontinuado blog de Koba.
En ese momento no continué la discusión, un poco porque estaba en lugar ajeno y otro poco porque no tenía ganas; pero ahora me gustaría detenerme en un par de conceptos falaces, que muestran el error del razonamiento de la condesa:

[…] decir que la Iglesia es consecuente con su doctrina. La Iglesia está constituída por hombres (buenos, malos, perversos, santos, putos, prostitutas, torturadores, corruptos, pedófilos, mentirosos, etc, etc, etc.). El católico acepta o no. Al no católico…qué le calienta? coja sin forro, tome pastillas, póngase un DIU, práctiquese un aborto, pésquese un bicho, contágiese el SIDA y a la mierda Benedicto, los 10 mandamientos y la mar en coche.

Y como remate

Nunca entendí el bardo que arman quienes están fuera de la iglesia. A mí, lo que diga Sai Baba me chupa un hue…!

El error es doble: el intento de hacer un paralelo con lo que diga Sai Baba falla, porque el susodicho baboso tiene poca influencia en la sociedad en general y menos aún en las políticas culturales, sanitarias, educativas y represivas de un estado capitalista como el argentino (y cualquier otro).
Y también falla, porque la influencia de la iglesia católica en esas mismas políticas, de ese mismo estado (y de muchos otros) es notoria e innegable.

Por más que los que estamos fuera de la iglesia seamos firmes opositores a esa influencia, no podemos sustraernos a ella, pues infecta cada uno de los poros de nuestra vida en sociedad. Se mete en nuestras escuelas, en nuestros hospitales y sanatorios, en nuestra cultura, dictando las normas de lo que podemos consumir y lo que no (cine, exposiciones, teatro, literatura y un larguísimo etcétera)…se mete finalmente en nuestra cama, diciéndole al estado, ese que debería ser laico, si puede o no hacer campaña contra el sida y de qué modo debería hacerlo.

Ante todo este panorama, lo único que podemos hacer es…bardo.

Papa Benedicto


¹ En el Río de la Plata, preservativo. Y también persona muy estúpida e inútil.

  37 comentarios para “Benedicto, un forro¹

  1. martes 29 de septiembre, 2009 en 16:18

    Hay una frase del alemán Berlot Bretch que se aplica totalmente a este caso:

    “El que no conoce la verdad es simplemente un ignorante.Pero el que la conoce y la llama mentira, ¡ese es un criminal!…”

    También se puede aplicar esta otra frase del mismo pensador:

    “Instruido por impacientes maestros, el pobre oye que es éste el mejor de los mundos, y que la gotera del techo de su cuarto fue prevista por Dios en persona.”

    • martes 29 de septiembre, 2009 en 16:48

      Totalmente de acuerdo Omar. Pero debes tener en cuenta que para nuestro loado Papa, Brecht debe ser algo similar a Lucifer.
      O quizá peor. 🙂

  2. Urutaú
    martes 18 de enero, 2011 en 03:49

    Humildemente expresaré mi opinión, y no va dirigida para aquellos que ciegamente creen en cualquiera de los extremos.

    Y no voy a opinar respecto a los comentarios del post, sino al post mismo.

    Considero que en un mundo sexualmente exacerbado, se necesita un peso del otro lado de la balanza para equilibrar tal exceso.

    El sumo pontífice de la Iglesia Católica, no es ningún ignorante, el sabe que los métodos de prevención de contagio de enfermedades de transmisión sexual, como el preservativo, son eficientes; pero por su creencia los considera moralmente reprochables, por lo que no puede difundirlos como la opción salvadora porque incurriría en una explícita contradicción.

    En su conciencia sabe que, este delicado y urgente tema que aqueja no solo a africanos sino a toda la humanidad, requiere de una solución, y es por eso que en lugar de postular el uso de profilácticos (porque como antes se dijo incurriría en un absurdo) propone “humanizar la sexualidad con nuevos modos de comportamientos” y la “renovación espiritual y humana del sentido de la sexualidad”, o sea, más sencillamente expresado, una educación (como instrucción en un modo de conducta) que respecto a la sexualidad no se deje llevar por instintos animales de apetito sexual, sino un ejercicio mental de control de la sexualidad y conciencia en el acto sexual.

    No todo en la vida es sexo, aunque sea el sexo parte importante de la vida.

    Los extremos están para que el intelecto humano pueda equilibrar su conciencia en el punto medio, mediante el análisis crítico de los opuestos, esa es nuestra naturaleza humana. Esto no lo dijo ni Marx, ni Nietzsche, ni Scoto, Santo Tomás, te lo digo yo.

  3. jueves 12 de abril, 2012 en 21:48

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